“EL AVANCE DE LA FRONTERA-VIAS DE CIRCULACION:
LAS RASTRILLADAS” 
(*) 
Prof. Milna C. Marini de Díaz Zorita
 

II.- LOS POBLADORES DEL DESIERTO 

Cuando se produjo la conquista de nuestro territorio por los españoles, la zona que conocemos como el Desierto, se encontraba pobla­da por diversos grupos indígenas nómades, “cazadores de guanacos”

Hasta el siglo XVIII fueron penetrando grandes grupos de araucanos que provenían de Chile y se instalaron en aquella zona. Por lo tanto, para caracterizar a los primitivos pobladores los agrupamos en pre y postaraucanos, teniendo en cuenta esta importante invasión,

1.a.- Los grupos étnicos pre-araucano


        Las sucesivas oleadas de poblamiento, su movilidad, originaron mezclas y sustitución de pueblos, Consideremos que, de las tres corrientes pobladoras indígenas, mencionadas por Schoo Lastra en "El indio del desierto", las dos primeras habrían originado la de los natu­rales de Buenos Aires, que penetraron en el noreste de esa provincia, y luego se dirigieron hacia el sur, estableciéndose en las márgenes del Río Negro, y la tercera, fue la inmigración de los Indígenas del sur de Chile hacia el centro del Desierto.

        En la "Descripción de la Patagonia", Tomás Falkner analiza la dispersión de aquellos grupos indígenas, y en el estudio preliminar de la misma, realizado por el profesor Canals Frau, éste afirma que pertenecen a las dos familias lingüísticas Pampa y Puelche-Guénaken.

        Los Pampas eran pre-araucanos; " estaban constituidos por dos entidades distintas, aunque formando una sola gran unidad racial, cultural y lingüística. Eran nómadas de las llanuras, vagando los Taluhets, por lo parte oriental del Desaguadero y la zona norte, más húmeda de La Pampa. Los Diuihets, especialmente en el sector meridional de la parte occidental o seca. Su lengua era la que Lehmann-Nitsche llamó Het. Los Puelche-Guenaken, serranos, eran cultural y lingüísticamente distintos a los Pampas, y se dividían en : Chechehets,  al este, en la reglón de los ríos Colorado y Negro; los Leuvuches, sobre los mismos ríos pero más al oeste, en el Neuquén..." (7)
 

1.b.- Los grupos étnicos post-araucanos

         
        Considerábamos, en renglones anteriores, que durante el siglo XVIII, se encontrarían instalados, a ambos lados de la cordillera de los Andes los araucanos. Su penetración, en general, fue pacífica, ya que nuestro territorio en algunas partea se encontraba casi deshabitado, y en otras ocupado por tribus aisladas que no opusieron resistencia a su entrada.

Ahora bien, ¿es pasible señalar con certeza, cuándo y cómo se produjo la inmigración de araucanos al territorio argentino?

Es probable que ésta se realizara cuando decrecieron las fuen­tes de caza y pasturas, o al aumentar la población del lado chilena, y por lo tanto, aquellas tribus comenzaron a emigrar a través de loa valles.

Por otra parte, este movimiento se aceleró cuando loa españolea se instalaron en Chile y destruyeron el imperio araucano.

De los grupos araucanos llegados de Chile se .integraron dos  grandes naciones indígenas; 1) la de los voroganos y 2) la de los ranqueles.

1) Los vorogas provenían de las orillas del arroyo Vorohué, al sur del río Imperial (provincia de Cantín), Chile; geográficamente  pertenecían a los huiliches, y al emigrar se instalaron en la zona fértil del oeste de las provincias de Buenos Aires, este de La Pampa, resguardados por las médanos de Massellé, cercanos a las Salinas Grandes, en al camino a Carhué.

2) Los ranqueles, etimológicamente, "gente del cañaveral", per­tenecían también a los araucanos, de los que se habían separado a fines del siglo XVIII y se establecieron al noroeste del actual territorio pampeano, lindando con las provincias de San Luis y de Córdoba, A estos los llamó "moluches", T. Falkner, y se extendieron a lo largo del Chadileuvú.

          A continuación caracterizaremos su zona de dispersión, los lugares y formas de asentamiento, de los grupos indígenas mencionados, y su organización social y económica.



2.- Habitat


       Teniendo en cuenta que entendemos por "habitat humano" el espa­cio en donde el hombre puede fijar su residencia, permanente o transitoria, y desarrollar todas sus aptitudes, corporales y espirituales, los grupos indígenas conocidos como; "Puelches", por los Araucanos, "Pampas", por los españoles, y llamados, por ellos, "Guenaken a gúnuna Küna'', tuvieron por habitat  a región comprendida entre la llamada Frontera Sur y el río Negro. Abarcaba una superficie aproximada de  18.000 leguas cuadradas.

          La llamada Frontera Sur estaba señalada por el río Salado, en la provincia de Buenos Aires, y se continuaba a través da una línea de fortines que fueron construyéndose paulatinamente hacia el oeste, en una línea casi paralela a loa 34º de latitud sur.      

          Durante años esa línea de fortines señaló el límite norte del habitat indígena, que permaneció estático, pero no impidió que por diversas circunstancias la situación variara y el límite, entonces, avanzara o retrocediera, Encontraban se, los indígenas, tanto cercanos o las poblaciones de Río Cuarto. Río Tercero y Río Segundo, en Córdo­ba, algunas veces, o hasta las orillas del río Lujan, en Buenos Aires, otras.

          Por el sur se extendían hasta el río Negro, que loa separaba de los Tehuelches de la Patagonia.

          En esta amplísima zona de dispersión, anteriormente caracterizada en su aspecto físico y fitogeográfico, los aborígenes tenían sitios preferidas para Instalar sus toldos, encontraban gran parte de su alimento, vegetal o animal, los materiales para la construcción de sus pecarlas viviendas, así como también para su vestido y los que utilizaban para el intercambio comercial.


a.- Lugares  de asentamiento


          Los indígenas utilizaran los accidentes naturales del terreno para la instalación y para defenderse  de posibles ataques extranjeros. Como el terreno es ligeramente ondulado, cubierto de medanos, con  grandes pajonales que cubren guadales, e inmensos montes naturales, valles de importante fertilidad en "donde han tenido sus aduares los jefes de las familias y tribus araucas", es allí en donde se hallaron restos de sus toldos.

          Entre los principales centros de reunión de los indios ranqueles podamos mencionar; Leuvucó, Trapal, Poitahué, Malal, Nahuel Mapu y otros mas. Y entre loa voroganos: Chillhué, Traru Lauquen, Salinas Grandes, Llhuel Calel, y algunos pequeños centros mas. En general es­taban ubicados en "las cañadas con cortaderas cercanas a lagunas a aguadas, rodeadas o dentro del monte de caldén, algarroba u otros ar­bustos". Pero cuando tenían sombra y no encontraban agua, ésta la re­cogían por medio de "bolsas de cuero de liebre u odres", o “excavaban los troncos de los árboles corpulentos para recoger allí el agua que caía por las ramas cuando llovía”.

Con respecto al centro LEUVUCÓ, que etimológicamente significa: “Leuvu” : corriente y “có”:agua, o sea manantial que corre, estaba situado a 38º7´ de latitud sur y º36´, longitud oeste de Buenos Aires, en   actual departamento de Loventué. Era una laguna de 2000 metros de largo por 500 metros de ancho, que corre de noroeste a sudeste, dando invernada a las caballadas de Racedo (8), Lucio Mansilla, que la visitara, la describe como: “una laguna sin interés... queda en un descampado al lado de una caja de monte, en una quebrada de médanos bajos ... los alrededores de aquel lugar son tristísimos. Es lo más yermo y estéril de cuanto he visto ... Allí es la estación central ... salen caminos para las tolderías de Ramón, que quedan en los montes de Carilobo (Sección VIII, D, 5); para las de Baigorrita, situadas a ....los montes de Quequen (Sección VIII,12); para las de Calfucurá en Salinas Grandes; para la cordillera y a otras tribus araucanas (9)   Fue objeto ambicionado por distintas expediciones colonizadoras, como la de Lucio V. Mansilla.

Otro importante centro de población indígena fue Poitahué, 30 kms. al sur de Leuvucó, etimológicamente significa “El Divisadero", porque allí existía un médano desde el cual se dominaban perfectamente los alrededores, cubiertos por un denso bosque de caldén.

Por otra parte existía un centro de reunión en Nahuel Mapu o Tierra de Tigres como lo traduce Stieben en su toponimia Araucana. Allí existía una laguna de ¿50 metros de diámetro rodeada de médanos de poca profundidad (10), donde conferenciaron el representante del gobierno Juan Martín de Pueyrredón, Chiclana, con los caciques ranqueles en 1819.

Al sudeste de la zona habitada por los ranqueles se encontraba el dominio de la llamada Confederación de Salinas Grandes, que pertenecía al grupo de los vorogas. El centro de las Salinas Grandes, en el actual departamento de Guatraché, en el límite con la provincia de Buenos Aires, se consideró residencia principal del cacique Calfucurá, desde 1835 a 1873 y luego de su muerte, fue residencia de su hijo Namuncurá.

Este sitio ha sido descrIpto entre otros vlajeros, por Estanislao Zeballos como a continuación transcribimos: "Topográficamente es una  depresión del terreno, verdadero tipo de olla pampeana, limitada al norte por dunas empinadas (los médanos de Massellé) y al sur por colinas cuaternarias, de  superficie arenosa, qua limitan bosques de algarrobo; mientras al sur se divisan quebradas violentas y arboledas tupidas y añosas que rodean la laguna principal, que hasta hoy se denomina: Salinas Grandes. La antigua laguna ha sido asiento de una población indígena muy importante, o paradero araucano, como lo atestiguan las sepulturas situadas al pie de los médanos. Este potrero mide 2800 metros de amplitud y es el  mejor terreno de  pastoreo que se encuentra a algunas leguas a la redonda de Salinas Grandes. Han vivido grupos de indios, cuyas tolderías semidestruidas he visto y todo hace presumir que en aquellos pastos  que se alzan hasta un metro de altura, invernaban los bárbaros sus pocos caballos de estimación ..." (11).

Fue una etapa estratégica de la larga ruta a Chile, largamente defendida por los indígenas. Estos, al ser paulatinamente expulsados de la zona, se atrincheraron en la región de los montes, como Mari Mamull o "Diez árboles", en el Departamento de Guatraché, cercano a una salina. Allí se instaló alrededor de 1884, la primera estación telegráfica de la provincia.

Otros centro de los vorogas fue Chillhué o "Laguna de las gaviotas", como lo traduce Stieben, muy importante por la abundancia de estas aves, se encuentra en el actual "Valle Argentino". Con esta denominación se conoce una porción del Valle Maracó Chico, designación dada por los militares que recorrieron la zona en 1879, en oposición a la conocida como Nuevo Chile mencionada por Namucurá al retirarse de Salinas Grandes.

En la zona del valle Quiña Malal o "cerco de totoras" (Stieben), "corral de cortaderas" (Vuletin), se encuentra la laguna Traru Lauquen o "del carancho", en el departamento de Utracán. Este se alimentaba de los manantiales que se originaban en el drenaje los médanos ubicados en la margen norte del valle, Actualmente solo recibe agua de lluvias y vertientes muy cercanas; allí acampó el  General Levalle en mayo de 1879, por cuyo motivo fue declarado lugar histórico.

         En el año 1881, desde GuamInÍ, los agrimensores Urely y Virasoro, Iniciaron la marcha para realizar la mensura correspondiente a la zona. Transcrlblmos el encuentro que tuvo su ayudante, Cipriano Albret, con los Indios que merodeaban el lugar, demostrándose que el peligro de estos era verdadero: "..uno de los peones señaló una polvareda que se levanta en un gran bajío, que había fijado a 500 metros atrás del punto donde estaba  situado y en menos de un instante salieron de dicho bajo 60 indios de lanza. En un abrir  y cerrar de ojos, el ayudante fue rodeado por los bárbaros; el capataz y un indio auxiliar que había Ido a colocar un jalón a 100 metros adelante, no pudiendo juntarse con sus compañeros, fueron: el primero lanceado v degollado a 300 metros de ellos, y el segundo, herido y tomado preso. Mientras Albret había mandado tomar pie a tierra a los tres soldados, seis peones que estaban con él, comenzó el fuego con los salvajes, que se acercaron hasta 60 metros, donde algunos de ellos se apearon y comenzaron a hacer fuego con RemIngton. Felizmente sus tiros no fueron certeros y mi gente logró herir a varios  de ellos, incluso al capitanejo...,, el señor Comandante envió a una comisión en persecución de los indios; esta prosiguió hasta 3 leguas del lugar del combate, en el camino a Lihuel Calel y regresó...», había encontrado tres Indios muertos, varios caballos heridos y trapos ensangrentados... pero no sabía si los toldos habían quedado en Puetrel Loró..." (12)

En la zona las aguadas fueron permanente centro de tolderías como: Colu Lauquen, en la sección IX; laguna Parda, que coincidiría con Malal Hueca o "Corral de vacasl", cerca del actual Naicó.

Al noroeste, Malal, fue un paraje que tenía una pequeña laguna, del grupo de Loncoché, en donde cay6 prisionero el cacique Píncén con su familla, y se encuentra ubicada en la sección II. Este cacique se mantuvo bastante independiente con respecto a las confederaciones indígenas y tuvo residencia habitual en la extensa zona de Toay a "Manantial" o "El Rodeo", ubicado en la Sección II a 400 metros del actual pueblo de Toay, hoy se halla completamente seco. F. Stieben recuerda en su libro "Toponimia", que un habitante de la zona, que llegó en 1884, siendo niño, trabajaba a una cuadra del Manantial, el que estaba rodeado de baldanes, excepto el lado este, y era preciso dar una vuelta para llegar a él; de ahí su significación etimológica. En unas cercanías subsistían vestigios de un fortín que erigiera el Teniente Coronel Ernesto Rodríguez, de las fuerzas militares de Victorina, en el año 1882. Entre los montes de Toay se encontraba la toldería de Nahuel Payun, capitanejo de Pincén, capturado por el Coronel Nelson, en 1878.                      


b.- Formas de asentamiento: toldos


       
La continua movilidad de las tribus que habitaba el Desierto, determinó que sus viviendas fuesen fácilmente transportables y consistían en “ una gran cubierta de cueros tendidos sobre un armazón de 2, 3 o 4 caballetes paralelos puestos en orden de altura decreciente desde el que constituye la entrada, que es el más alto, hasta el más bajo que queda al fondo ... Una cortina de cuero cubre la entrada, interiormente esta vivienda se dividía en compartimentos con cueros que servían de habitación a cada matrimonio. Las camas eran de pieles, pero los mayores, y los niños pequeños descansaban en cunas suspendidas.

Al penetrar los araucanos a  la zona del Desierto asimilaron las características de aquellos primitivos "cazadores de guanacos”, como lo afirman los estudios realizados por L. Palavicino en "Áreas y capas culturales", ejemplificados con la descripción que transcribimos del libro "Una excursión a los indios ranqueles", de L.V. Mansilla,  cuando éste visitara las viviendas: “ ...un toldo es un galpón de madera y cuero. Las cumbreras son de madera; el techo y las paredes de cuero de potro cosido con vena de avestruz.     El mojinete tiene una abertura; por allí sale el humo y entra la ventilación. Todo el toldo está dividido en dos secciones de nichos de derecha a izquierda, como camarotes de un buque. En cada nicho hay un catre de madera, con colchones de pieles de potro colgados en los pilares de la cama. En ellos los indios guardan sus cosas. En cada nicho pernocta una persona ...” (13)

          El grupo de varios toldos, más a menos alineados pertenecían a una o dos familias constituidas por el jefe o cacique y sus mujeres e hijos.

3.- Géneros de vida

c.- Organización social, política, militar indígena


     Las tribus que habitaban la zona que estudiamos. reconocían la autoridad de un cacique general, "opogul man" hombre valiente, de la nación o agrupación de varias tribus de la misma sangre, como la de los ranqueles o de los voroganos.

        La tribu reunía a los pertenecientes a determinada rama de la organización precedida de un cacique común, y la familia consistía en la reunión de diversos integrantes bajo la autoridad de un capitanejo, jefe o “quenoken”. En consecuencia existían tres autoridades: el cacique general de la nación; los caciques comunes y los capitanejos. To­dos estos cargos eran producto de una elección directa y de carácter vitalicio, en la que intervenía los indígenas mayores de edad.

         El cacique estaba encargado de los negocios de interés del grupo, como por ejemplo, las relaciones con otra tribus vecinas o con los blancos. Esto "implicaba cierta capacidad de gobierno y noción clara de aprovechamiento de las energías individuales y colectivas, para mantener su independencia ...” (14) Se ocupaba, también, del mantenimiento del lugar de la residencia o de la necesidad de variar el sitio, delimitaba la zona de influencia de su toldería. “ La autoridad, si bien lo habilitaba hasta para disponer de la vida de sus súbditos, dependía del aciertos de sus iniciativas o de la gestión por el bienestar de la comunidad...” (15).

En época de guerra se aliaban las tribus y elegían un general en jefe que dirigía las operaciones, llamado “elemen” o “apu”. Era elegido entre los caciques mayores o que mejor conociera la región, o al enemigo, y finalizada la guerra cesaba en sus funciones. Esta costumbre se mantuvo especialmente en el período de resistencia al avance blanco.

El pueblo lo constituía la totalidad de la raza, pero existían dos categorías de individuos: la gente de “pelea” y la “chusma”. Indio de pelea era el “kona”, varón desde los 14 a los 50 años, lancero, soldado, que agrupado de a diez o a treinta constituía la “unidad de mando”, de un capitanejo a quien le debían fidelidad. Todos dependían de un jefe que era “cacique” de la agrupación tribal o “gul man”.

        La disciplina militar, en general, no fue tan rigurosa dado el concepto de libertad tan arraigado que tenían.

Todos aquellos no comprendidos en la categoría de gente de pelea, formaban la “chusma”, término reconocido y mencionado en los partes militares de los comandantes del ejército.

         El cacique general era elegido vitaliciamente; por lo tanto, poseía influencia como para asegurar a su hijo, la sucesión en el cargo, así, al convertirlo en hereditario, se organizaron verdaderas dinastías como la de los Zorros, y la de los Piedras.

Recordamos, por  otra parte, que en la época del gobierno de Calfucurá (Cullvu: azul y curá: piedra ), se consideraba a la monarquía revestida de un carácter divino: “... a él lo había echado Dios al mundo como principal de los caciques de su nación...", pero su autoridad se sentaba en principios democráticos: "...en la voluntad de aquellas indiadas que eligiéndolo su jefe estaban hasta su muerte...”

        Producida la muerte de Calfucurá en 1872, el trono le correspondía al hijo mayor de este: José Mlllaqueu-Curá, pero una Asamblea o Parlamento general, reunido en Chillhué se opuso. Se reunieron doscientos veinticuatro caciques representantes de todos los grupos pampas, y decidieron que el mayor no reunía las condiciones suficientes de “ firmeza de carácter, inteligencia, arrojo ". Después de ocho días de acaloradas discusiones, votaron por otro hermano, Manuel Namuncurá, que gobernaría junto a dos hermanos más, Integrando un Triunvirato" (16). Esto demuestra que las necesidades políticas les autorizaba anular la sucesión natural e imponer la voluntad a través del Parlamento que en cierta forma fiscalizaba el poder central.

Como jefe militar, el cacique, planeaba el movimiento de la tribu: en una reunión determinaba el objetivo hacia donde se dirigiría el malón, en la noche de luna llena y luego, antes del ataque, escondían sus armas en los cañaverales y pastizales cercanos, para no ser vistos por los posibles pobladores. En la última etapa realizaban ataques sorpresivos, previa exploración del sitio por los indios “bomberos”, que controlaban la actividad de sus enemigos.

Al retirarse el malón “ los grupos marchaban cantando” gozosos los unos , negligentemente dormidos los otros sobre los caballos, llevando la lanza a la rastra, atada a la muñeca por un tiento de potro fijo en el regatón: "...a la derecha y a la izquierda iban los arreos: caballos, yeguas, mujeres prisioneras, perros...” (17).

La habilidad del indígena para explorar, aproximarse o retirarse, sin ser visto, ocupando árboles, colinas como mangrullos o clocándose dentro de los pastizales, así como el total dominio que tenía del terreno, utilizando los caminos más cortos y seguros, evitando guadales o lugares de difícil tránsito, indican su audacia, ejemplifica en  miles de oportunidades por los viajeros o militares que penetraron en su habitat.

d.- Organización económica.

Las tribus provenientes de Chile y que se instalaron en el Desierto, practicaron la agricultura, y recogían frutos, como  papa,  maíz, quinua. Después de la llegada de los españoles se hicieron plateros, alfareros. Las mujeres confeccionaban cestas y tejían ponchos o mantas. Pero al transponer el cordón andino fueron abandonando aquel género de vida sedentaria y se dedicaron a la caza de guanacos, avestruces, caballos salvajes y otros animales, porque la zona les ofreció todo lo necearlo para su subsistencia sin necesidad de cultivarlo; fueron adquiriendo las costumbres nómades de los grupos que iban desalojando en su avance.

E.S. Zeballos en "Viaje al país de los araucanos", afirma que "bajo las tolderías que recorrió, fue encontrando utensilios, instrumentos y armas; fuentes, platos, cucharas, morteros, trabajos en cuero para arreos de cabalgaduras, tejidos, pesados arados de gruesos troncos de caldén...". Consideraba que todo aquello provenía de la habilidad indígena, pero muchos de los objetos surgen del intenso intercambio comercial que sostenían durante el tiempo de paz. "En Traru Lauquen, continúa Zeballos, hubo una platería... los trabajos revelan una preparación artística primitiva... todo está representado en la fantasía del platero araucano, desde el jaguar del monte hasta la nube de los cielos... desde la cruz hasta el tocado oriental...» Poseo mas de doscientas piezas preciosa de plata fundida en el desierto..." "Tallan, pulen, labran otros materiales como huesos y substancias córneas, todas las artes, menos la platería, son ejercitadas por las mujeres juntamente con el cultivo de la tierra, cuidado de los ganados y quehaceres(!domésticos. Éstas fueron hábiles en la fabricación de ponchos, mantas de pieles de guanacos, nutria, o tejidos en lana de trama muy tupida de vistosos colores, que impedía la penetración del agua...".

           Muchos de estos elementos eran utilizados para el intercambio que mantenían tanto con los chilenos a través de los pasos de la cordillera, como con otras provincias limítrofes: Buenos Aires, Córdoba,  San Luis, a través de comerciantes ambulantes.

Cuando saqueaban los campos conducían millares de animales a través de los pasos de la cordillera y los vendían a terratenientes de la zona sur de Chile, en las provincias "Talca, Maule, Nuble, Concepción, Arauca y Valdivia", menciona Julio A. Roca, en un articulo publicado en el diario La República, en Buenos Aires, en abril de 1878 (18). Este comercio se mantenía tan en forma intensa desde la batalla de Maipú, en 1818, en que fueron derrotados los españoles. Los que no se rindieron, fueron instalándose en las provincias del sur de Chile, y para subsistir continuaron Instigando a los indígenas en el comercio ilícito del ganado, que les reportaba Importantes ganancias.


        1) Lugares de intercambio:
La amplia zona fronteriza constituyó el lugar habitual de intercambio.

        En el siglo XVIII, en la naciente del río Chapaleufú, en la provincia de Buenos Aires, en donde se realizaba una especie de feria donde se exponían diversos productos, tanto por los traficantes blancos como indígenas,

        Los sitios variaron a medida que se ampliaba y penetraba la frontera y cerca de los fortines se instalaron pulperías, bazares, también constituyeron centros de intercambio.

        Los vendedores ambulantes solían aventurarse dentro del habitat indígena transportando sus productos en carros y carretas, algunas veces solos o sino junto al avance militar. Existe una población ubicada en el departamento de Loventué, llamada ''Carro Quemado”, que debe su nombre al carro de un "mercachifle", que fuera incendiado en ese sitio por los Indígenas.                                               ,

        Otro lugar habitual a donde se concentraban para realizar los intercambios estaría en la zona de Puelén, nudo de rastrilladas y al noroeste, cerca de Ruta Ranquilcó, en la Sección XXI.....


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(7)   FALKNER,”Descripción de la Patagonia”
(8)   ALSINA, “Memoria Sección VII”
(9)   MANSILLA,”Una excursión...” p.116
(10) ALSINA, “Memoria Sección VII”
(11) ZEBALLOS, “Viaje al País de los Araucanos” p. 204
(12) BRALY, “Memoria Sección IX”
(13) MANSILLA,”Una excursión...”p.116
(14) RUEZ,”Los indios araucanos...” Cap. XI, p.41
(15) RUEZ, Oc. cip.
(16) ZEBALLOS, “Callvurucá y...”p.175
(17) ZEBALLOS, “Painé y ...” p.49
(18) MASSA,”Historia...” T.II p.50
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(*)  Universidad Nacional de La Pampa  Facultad de Ciencias Humanas    “EL CENTENARIO DE LA CONQUISTA DEL DESIERTO”    Archivo Histórico Provincial