EL AVANCE DE LA   FRONTERAS VIAS  DE CIRCULACION:
LAS RASTRILLADAS" (*)
 Prof.Milna C. Marini de Diaz Zorita 
 

II.-  LOS POBLADORES DEL DESIERTO
a.-...
b.-...
c.- Vías de circulación: las rastrilladas

          El tránsito de centenares de miles de animales en varios años, (el arreo de 1856 realizado por Calfucurá despobló de hacienda a las estancias en más de cuatrocientas mil cabezas de animales ), por los mismos lugares, fue formando surcos en la tierra firme designados RASTRILLADAS

          Esas sendas, o huellas, indicadoras del continuo movimiento indígena, a veces entrecruzadas, otras rectas, servían para unir sus principales centros de reunión, con aguadas, y éstos entre sí.

          Lucio V. Mansilla describe las rastrilladas: "como los surcos paralelos y tortuosos que con sus constantes idas y venidas han dejado los indios en los campos. Estos surcos, parecidos a la huella que hace una carreta la primera vez que cruza por un terreno virgen, suelen ser profundos y constituyen un verdadero camino ancho y sólido. En plena pampa no hay más caminos. Apartarse de ellos un palmo, salirse de la senda, es muchas veces un peligro real, porque no es difícil que ahí mismo, al lado de las rastrillada, haya un guadal en el que se entierran caballo y jinete enteros,.." (20).

          El descubrimiento y recorrido de una rastrillada tuvo gran Importancia en el avance por el Desierto, porque al unir o llevar a las aguadas, y a zonas de buenos pastos, facilitaba la alimentación de los expedicionarios y de su caballada.

          Entre estos caminos interiores que atravesaban longitudinal y transversalmente el territorio, unos eran los más importantes y fueron los más  conocidos, como el llamado "de los chilenos", que llevaba a Carhué, pasando por Salinas Grandes, unía las lagunas de Traru Lauquen, aguada de Puetrel Toró, Urre Lauquen, Lihuel Calel al río Colorado, al cual convergían muchas sendas más en su extenso recorrido. Como su nombre nos Indica este camino unía una vez cruzado el río Colorado, a través de Neuquén, los pasos andinos chíllenos con el centro de la provincia de Buenos Aires. 

         Otra importante vía de penetración estuvo señalada por la que, también desde la provincia de Buenos Aires, pasaba por Trenque Lauquen entrando al Desierto por Loncomaun (Lonquimay actual), Anguil, y la zona de lagunas de Loncoché ("a donde llegó el Cnel. Villegas en 1879 en busca de Pincén") a Malal; enlazándose en su recorrido con el camino que de norte a sur pasaba por Poitahué, Leuvucó, Trapal.

         Si las Salinas Grandes fueron importantes en la vida de relación e Intercambio comercial con los indígenas, porque hacia ellos convergían varias rastrilladas que provenían desde Azul (Buenos Aires), o desde Bahía Blanca, no lo fue menos el camino que pasaba por Leuvucó, Este corría de norte a sur. Venía desde Villa Mercedes (San Luis), pasaba por Aillacó (Nueve aguas) grupo de pequeñas lagunitas al sur de aquella provincia; ésta senda se la conocía como de "Las Pulgas" (Villa Mercedes) y fue recorrida, entre otros, por Lucio V. Mansilla, Roca, Racedo... Hacía ella convergían otras más, como la que venía desde La Carlota (Córdoba), llamada de "Las Víboras" porque pasaba por Marivil ("Diez Víboras") y Choche Lauquen (Laguna de la víbora), pasando por Trenel, con rumbo sudoeste atravesaba al Chadileuvú a través del paso Meucó o Miaucó y torcía hacia Puelén y de allí rumbeaba hacia Chile a través de los pasos cordilleranos.

        El camino de "Las Pulgas" al llegar a Poitahué, se bifurca, continuando una senda hacia el sur por Nahuel Mapú (Tierra de los Tigres), y otras, hacia el oeste a Paso Meucó ("Manantial del  Estiércol"), pero en Chicalcó ( Aguada del Chañar ), tuerce, para dirigirse, por el Paso Vutranillahué (Paso de los algarrobos) hacia la cordillera. El camino que pasaba por Nahuel Mapú, donde existía una laguna y convergían varias sendas, tomaba rumbo sudeste, hacia Utracán.

        Conviene recordar que el Paso Minucó, fue cruzado y utilizado por don Luis de la Cruz,, de su viaje de Chile a MelIncué, en el año 1806, y que un 1882, el agrimensor Otamendi lo describió así: "...se encuentra rodeado de médanos y buenos pastos, y la laguna que allí se encuentra tiene 1600 metros de largo y una dirección noreste a sudoeste, por 1000 metros de noreste a sudeste, rodeados de abundantes pastos furos, gramillas, paja, trébol. Frente se encuentra la sierra de Liman Mahuida", conocida por el Abad Molina, antes de 1810 y por de la Cruz, que queda al este del Atuel, también fue recorrida en 1833 por las columnas de Aldao y en 1854 por Day, "...a este paso convergen sendas que viene de los toldos de Painé y del arroyo Tragual Tué, afluente del Salado, todo el terreno en la zona es arenoso...", allí estableció sus tolderías  el cacique Baigorrita, un ramal de la senda va costeando el río Chadileuvu y el cerro Pichi Mahuida así como también la sierra Carapache utilizando el paso Tragualtué, también llamado Ñoque, para atravesar el Salado. Tomando rumbo al oeste el camino llega a Puelén, esta es "una caudalosa vertiente de sesenta centímetros de diámetro, que brota sonora del zócalo de la meseta basáltica y forma un arroyuelo, continuando con la descripción realizada por el agrimensor Otamendi, de cinco leguas de largo que desemboca en el salitral "La Perra", corriendo de norte a sur y un ramal pasa por Cochicó, otra pequeña fuente de agua potable". El camino tuerce por el arroyo seco en dirección oeste hacia la travesía que llevaría a Chile, es una porolón del llamado "Camino de los Chilenos", o de "los pampas", que en su recorrido no solo vincula los toldos de los grupos Indígenas sino también las aguada y zonas de buenos pastos.

       Otras rastrilladas indican otros rumbos; de noreste a sudeste, yendo por Chicalcó a Poitahué, atravesando por Votanilahué el Salado, bordea MayoquIngan "Represa de las Toscast1 (Stieben), "de la greda blanca" (VuletIn), y se entrelaza con la senda que va a Luán Toro, laguna a cuya orilla acampó el coronel Racedo, en el actual departamento de Loventué, y desde allí se dirigía hacia Ruca Lauquen o Laguna del Toldo, en el actual departamento de Conhelo, por Chadi Lauquen (Laguna salada) a Gainza o Italó, pasando  por las tolderías de Metileo (hermano de Mariano Rosas), y por Maracó, "aguada de la liebre", a Trilin "el Ciervo" (Stieben) o "nombre de un pájaro" (Vuletin), rumbo a Sanquilcó, también pasa por las tolderías de Naicurehué, de la tribu de Metileo".

       Hacia el oeste otra senda conectaba en su recorrido Poltahué con los dominios de Pincén, en Malal ("Corral"), 'laguna profunda del grupo de Loncoché (La Calavera), en la sección II. Fue una senda sumamente tortuosa que unió no solo lagunas, numerosísimas en la zona, sino también jágüeles, "(que unen, comenta un agrimensor, proporciones de lagunas, y han sido trabajados  por los indios, los que por los vestigios de tolderías que se han encontrado, fueron muchos en estos parajes atraídos por los excelentísimos pastos", pasaba por los montes de Toay, tomando rumbo al sudeste, por  Naicó  ("Manantial que baja"), en este sitio acampó el Teniente Coronel E. Godoy, en 1879, y este hace referencia a las importantes vertientes allí existentes.

        Enlazándose este con el camino que desde Carhué avanzaba hacia Traru Lauquén (Laguna del Carancho) en la sección IX, con dirección  sudoeste, cruzaba por Chilhué, por el actual Valle Argentino hacia Quetre Huitrú (Caldén Mutilado). Braly informa que "su altura alcanza a 20 metros y en su tronco se lee grabado con puñal: "Adolfo Alsina, teniente Rodríguez" y Quiña Malal (Cerca de las totoras) rumbeando al sur, por Tripahué, "Laguna que se sale" o "Lugar de salida", que en realidad ya no existe y señalaría el comienzo de la travesía hacia el oeste.

        En dirección opuesta éste se entrelaza con la rastrillada que pasaba por Tribulusi (Agua Turbia), en la sección X. paraje de "gran Importancia en el trayecto de Hucal o Ucal, "Lugar Intermedio1' (Stieben) o "atrasmano" (Vuletin) y otros puntos hacia Quenehuincó, en la sección IV, que llega a la laguna Colorada Grande, "pantanosa, honda, con pastos tiernos: alfilerillo, cebadilla, suelo algo arenoso". En Quenehuincó, "aguada del Quenehuln1', se entrecruzaron varios caminos de indios, "en las cercanías se hallan restos de tolderías, jágüeles,  que se han convertido en lagunitas. Y por otra senda a Lonco Laun  (cabeza de guanaco) y Pichi Mahuida, en la sección X.

 d.- Persistencia de los caminos Indígenas: las mensajerías, las rutas.

       Los continuos entrelazamientos, cruces, rodeos de lagunas, médanos, bosques, convirtieron al suelo del territorio pampeano, en una enmarañada red de caminos tortuosos, como puede observarse en el mapa que adjunta, confeccionado sobre la base de los planos que fueron levantados por los primeros agrimensores que recorrieron la zona.

       Las rastrilladas sirvieron como vía de penetración y de comunicación, tanto internamente como con las zonas limítrofes, cercanas dentro de nuestro país y fuera de él.

       El ejército en su avance al Desierto se valió de ellas, pues" constituían, como afirma Rómulo Muñiz, las arterias del desierto", resultaba imposible apartarse de las sendas principales, que tenían mas de cien metros de ancho y huellas muy profundas.

       Siguieron también estas vías las galeras de las mensajerías, que desde 1883, condujeron oficialmente la correspondencia, entre Carhué y la ciudad capital del Territorio de la Pampa Central, General Acha, recorriendo la ruta de los "indios chilenos" o de la "sal", comenzando a establecerse "los boliches", o "pulperías", que algunas veces fueron desapareciendo o otras aumentaron su importancia al convertirse en almacenes de ramos generales, oficiaban como postas en el largo trayecto.  

      Otra línea venía desde Bahía Blanca a Epupel y se unía en General Acha con la anterior, pertenecía a Jorge J. Vallé. Hasta Bahía Blanca llegaban en tren y posteriormente en galeras o diligencias continuaban hasta el final del recorrido, que fue extendiéndose hacia el nordeste y norte a través del camino que se dirigía a Villa Mercedes (San Luis) y pasaba por Toay y torcía hacia Victorica. El avance del transporte estuvo señalado por estas líneas de galeras que recorrían todo el territorio y lo conectaban con la provincia de Buenos Aires hasta las últimas estaciones del ferrocarril: Trenque Lauquen, por ejemplo, Sauce Corto, (al este de Carhué) y Bahía Blanca.

       Nuestro objeto no es indicar detalladamente el recorrido de las mensajerías o el avance del ferrocarril, sino señalar que las grandes rutas provinciales y su extensión fuera de la provincia, como puede observarse en el mapa siguieron las huellas de los indios. La Ruta Nº 5, por ejemplo, sigue la huella del indígena, penetrando por Lonquimay, a Toay. 

       La Ruta Nº 152 y la 14 no son más que la del camino a Carhué o de los chilenos, que pasando por El Carancho se bifurcan continuando un ramal a Puelén y otro sigue a Lihuel Calel, Puelches, hacia Neuquén, llegando a través de los pasos de la cordillera a Valdivia, en Chile.  La Ruta Nº 148 coincide con la llamada de "Las Víboras" y de "las Pulgas", que venía de Villa Mercedes (San Luis) llega hasta General Acha y empalma con las rutas 5 y 35 a Bahía Blanca.

       "A esas rastrilladas apisonadas por millones de cascos ha ido borrándolas paulatinamente el arado agricultor y el cercado de los campos, porque muchas veces se ignoró el origen de ellas, y actualmente resulta muy difícil reconocerlas en la zona este de la provincia, persistiendo rastros en el oeste..."  

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(*)  Universidad Nacional de La Pampa  Facultad de Ciencias Humanas    "EL CENTENARIO DE LA CONQUISTA DEL DESIERTO"   Archivo Histórico Provincial